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CIENCIA Y TECNOLOGÍA CONTRA LAS PLAGAS Y MALEZAS

CIENCIA Y TECNOLOGÍA CONTRA LAS PLAGAS Y MALEZAS

Representantes de Monsanto compartieron su conocimiento en manejo integrado de plagas con estudiantes del UPR-RUM

Rotación de cultivos, insectos beneficiosos, trampas de feromonas y trampas de pega fueron algunos de los métodos para el control de insectos en la agricultura que compartieron representantes de Monsanto Caribe en una charla sobre manejo integrado de plagas (MIP) ofrecida a estudiantes del Colegio de Ciencias Agrícolas de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Mayagüez (RUM).

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Carlos J. Ruiz Vargas, asociado de MIP, en Monsanto.

Carlos J. Ruiz Vargas, asociado de MIP, y Miguel A. García, asistente de investigación en MIP en Monsanto, ambos egresados del RUM, conversaron con los estudiantes del curso protección de cultivos, ofrecido por el profesor Carlos Rosario, sobre el rol de la biotecnología en la implementación del MIP en Monsanto aquí en Puerto Rico. “El manejo integrado de plagas es una estrategia enfocada en utilizar una gran variedad de métodos complementarios para controlar y manejar las poblaciones de las plagas, ayudando a proteger el ambiente que nos rodea”, explicó Ruiz.

“Comenzamos monitoreando la presencia de plagas en los cultivos para entonces tomar decisiones sobre aplicar controles culturales, etológicos, biológicos o agroquímicos”, detalló Ruiz. Según expusieron, el monitoreo consiste en visitas al campo dos veces en semana para medir la presencia de plagas en los cultivos.

El control cultural se basa en disminuir los hospederos de insectos perjudiciales en los campos. “Para controlar los insectos perjudiciales rotamos los cultivos que sembramos en los campos, establecemos fechas de siembra para cada cultivo y controlamos las malezas en los campos mediante la tala, rotación de herbicidas y evaluación de nuevos productos, entre otros”, explicó Ruiz. Por otro lado, el control etológico busca atraer y atrapar estos insectos fuera de los cultivos, evitando que los consuman y se reproduzcan en ellos. “Utilizamos trampas de feromonas de balde y de velo, rotamos las feromonas con diferentes ingredientes activos, y utilizamos trampas de pega”, enumeró Ruiz.

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Trampa de feromonas de velo protegiendo campo de algodón.

En el 2013, Miguel García y Jorge Quiñones, coordinador de fincas en Monsanto, diseñaron localmente una nueva trampa para el control del picudo en algodón como parte del MIP de la estación de Monsanto en Juana Díaz. “Observamos que las trampas dejaban de funcionar demasiado rápido debido al polvo y la tierra que levanta el viento en Juana Díaz. Por tanto, adaptamos esta trampa para atender este problema”, explicó García.

En el caso del control biológico, se utilizan insectos beneficiosos que atacan insectos perjudiciales, controlando naturalmente la población de estos últimos en las fincas. “En el cultivo del maíz, por ejemplo, utilizamos el capsanem, un nematodo para el control del ‘fall armyworm’ o cogollero del maíz”, explicó García. “La larva del capsanem busca y entra dentro de la larva del cogollero. Luego, se alimenta de su hospedero, liberando una bacteria en su tracto digestivo. La bacteria convierte los tejidos del hospedero en productos que el capsanem asimila muy bien. La larva muere de dos a tres días después de la aplicación. Hemos observado que el uso del capsanem tiene un 81 a 95 por ciento de efectividad en el control del cogollero”.

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Productos para el control biológico.

Los expertos también mencionaron la importancia de crear hospederos para estos insectos beneficiosos mediante los cultivos cobertores y cultivos paisajes en las fincas. Los mismos benefician tanto agentes polinizadores, como abejas y mariposas, como parasitoides y depredadores, como el capsanem y la avispa trichogramma.

El programa de manejo integrado de plagas es parte de los esfuerzos de Monsanto, alrededor del mundo, para lograr su visión de una producción de máxima sostenibilidad en sus operaciones de mejoramiento genético. A través de la producción sostenible de semillas, la compañía espera reducir las aplicaciones de plaguicidas, así como su huella de producción agrícola en general y las emisiones de carbono a través de reducciones en la labranza del suelo.

“En Monsanto estamos comprometidos en continuar buscando y evaluando nuevas tecnologías y nuevos productos biológicos que nos ayuden al control de plagas en nuestros cultivos”, concluyó Ruiz.