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MONSANTO NO ESCRIBIÓ EL ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN SOBRE EL GLIFOSATO DE WILLIAMS ET AL (2000)

MONSANTO NO ESCRIBIÓ EL ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN SOBRE EL GLIFOSATO DE WILLIAMS ET AL (2000)

(Originalmente publicado en Beyond the Rows)

Recientemente, en el contexto de un litigio por daños personales presentado contra Monsanto, los abogados de los demandantes han elegido un único correo electrónico – de más de 10 millones de páginas de documentos producidos – para alegar que los científicos de Monsanto escribieron “Safety Evaluation and Risk Assessment of the Herbicide Roundup and Its Active Ingredient, Glyphosate, for Humans”, un documento sobre la seguridad del glifosato escrito por Gary M. Williams, Robert Kroes e Ian C. Munro, expertos reconocidos internacionalmente, y publicado en la revista científica “Regulatory Toxicology & Pharmacology” en el 2000.

Estas alegaciones son falsas. Los científicos de Monsanto no escribieron el artículo de investigación. El artículo y sus conclusiones son el trabajo de los doctores Williams, Kroes y Munro. Éste también fue sometido al riguroso proceso de revisión por colegas pares de la revista antes de ser publicado.

Debido a que los abogados de los demandantes están tomando un solo comentario en un solo correo electrónico fuera de contexto para intentar mal caracterizar el rol de un científico de Monsanto, el Dr. William Heydens, quien obtuvo su doctorado en toxicología de la Universidad de Michigan en 1984, estamos aclarando las cosas y tomando el inusual paso de revelar públicamente parte de su testimonio jurado y transcrito de una declaración sobre su participación con el artículo de Williams et al (2000).

Acorde a las prácticas habituales de las publicaciones académicas y científicas revisadas por pares, las contribuciones del Dr. Heydens y otros expertos de Monsanto se incluyeron total y públicamente en la sección de “Reconocimientos” del artículo de Williams et al (2000), que lee,

“Agradecemos a los toxicólogos y otros científicos de Monsanto que hicieron contribuciones significativas al desarrollo de las evaluaciones de exposición y a través de muchas otras discusiones. Los autores recibieron acceso completo y total a la información toxicológica contenida en el gran número de estudios de laboratorio y material de archivo en Monsanto en St. Louis, Missouri, y en otros lugares. El personal clave de Monsanto que proporcionó apoyo científico fue William F. Heydens, Donna R. Farmer, Marian S. Bleeke, Stephen J. Watters y Katherine H. Carr”.

Aunque 15 años más tarde, el Dr. Heydens se refirió a estas contribuciones plenamente conocidas como ‘escritura fantasma’, él describió, bajo juramento que su papel real en el artículo de Williams y otros era como sigue:

“Hice algunas contribuciones editoriales menores a ese artículo del año 2000 que no constituyen un nivel de contribución sustancial o una contribución intelectual y, por lo tanto, sólo fui reconocido en los agradecimientos y no como un autor, lo que era apropiado para la situación”.

Aclaró, además:

“Eran cosas como la edición de cosas relativamente menores, la edición para el formato, sólo por razones de claridad, realmente sólo para legibilidad general, para facilitarle a la gente la lectura de una manera más organizada”.

Los autores del artículo de Williams et al (2000) son expertos reconocidos internacionalmente en los campos de toxicología, genotoxicidad y carcinogenicidad. Su trabajo sintetizó una gran cantidad de datos científicos sobre el glifosato desarrollados desde la década del 1970 hasta el 2000. Basados en este amplio conjunto de datos y el peso abrumador de la evidencia, los autores escribieron:

“Se concluye que, bajo condiciones actuales y esperadas de nuevo uso, no hay potencial para que el herbicida Roundup® represente un riesgo para la salud de los seres humanos”.

La conclusión de Williams et al (2000) es consistente con las conclusiones de las autoridades reguladoras de todo el mundo, una rama de la Organización Mundial de la Salud que analiza los residuos de plaguicidas y una de las mayores bases de datos jamás compiladas sobre un producto agrícola. Para ser claros: ningún organismo regulador en el mundo considera el glifosato como un carcinógeno.

Centrarse únicamente en un solo correo electrónico de 10 millones de páginas no cambia este hecho.

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